Las consecuencias de la doctrina del Tribunal Supremo sobre “el enriquecimiento injusto” en materia de retenciones: la imposición de sanciones.
Resumen
En un anterior número de esta Revista, nos hemos ocupado de la doctrina fijada por el Tribunal Supremo en diversas sentencias que juzgaban la pretensión de la Administración de exigir al retenedor las cuotas no ingresadas cuando el contribuyente había ya cumplido con la obligación principal. En concreto, la sentencia de 5 de marzo de 2008, con ocasión de una actuación comprobadora dirigida a verificar las retenciones efectuadas por una empresa a determinados trabajadores y profesionales, había declarado:
“Si el contribuyente ha pagado la cuota tributaria, no tiene sentido que la Administración despliegue la pretensión de cobro sobre el retenedor, pues ello determinaría un doble cobro de la cuota correspondiente a la retención del contribuyente en su declaración, en primer lugar, y del retenedor después. Dos pretensiones de cobro, pues, dirigidas hacia dos sujetos distintos para exigir la misma cuota. Si los sujetos pasivos han cumplido con la obligación tributaria principal, no tiene sentido exigir el ingreso de la retención de una cuota debidamente ingresada.”
